60 años después de la vacuna, una nueva tecnología podría finalmente erradicar la polio
13 abril 2015
04:04 AM ET

60 años después de la vacuna, una nueva tecnología podría finalmente erradicar la polio

Por Ashley Strickland y Liz Landau

(CNN)- En el transcurso de los últimos años, hemos estado cerca de erradicar la polio a nivel mundial, sin alcanzar el éxito por completo. Sin embargo, una nueva tecnología médica, un parche de microagujas de fácil aplicación, podría ser la clave para lograr ese objetivo.

El mayor desafío que obstaculiza la erradicación de la poliomielitis ha involucrado la logística operacional de llevar la vacuna a las personas que la necesitan, especialmente en áreas difíciles, asediadas por la violencia y la pobreza.

El parche de microagujas, el cual parece ser una pequeña venda redonda y adhesiva, podría llevar las vacunas contra la polio a las puertas de las casas de las personas que la necesitan. Al aplicarla en la piel y hacer presión sobre ella, la vacuna ingresa en cuestión de minutos. En lugar de requerir médicos altamente capacitados, personal con capacitación mínima podría ir de puerta en puerta, administrando la vacuna de forma rápida.

Han pasado 60 años desde que la inoculación masiva de la vacuna de Jonas Salk comenzó con los niños en edad escolar en abril de 1955, lo que hizo que los casos de la polio en Estados Unidos se redujeran en casi un 90% en el transcurso de dos años. La vacuna era muy esperada porque, de acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) anualmente más o menos 35,000 personas quedaron inválidas a causa de la polio en Estados Unidos en los años 40 y 50.

En 1938, Roosevelt creó la Fundación Nacional para la Parálisis Infantil, una organización conocida hoy en día como la fundación March of Dimes, a fin de luchar contra la polio. La organización financió las dos vacunas —una creada por Salk y otra por Albert Sabin— que llevarían a la protección de la mayor parte del mundo contra la polio.

La vacuna de Salk, desarrollada en la década de los años cincuenta, implicaba inyectar un virus en su forma "inactiva", mientras la vacuna de Sabin —en la que trabajó en los 60, y era administrada de forma oral— contenía una versión debilitada de la polio.

La vacuna de Sabin en realidad ayudaba a incrementar la inmunidad en comunidades más allá del individuo, porque las personas desechaban el virus debilitado en sus heces. Llegó a reemplazar la vacuna de Salk en muchos lugares entre el año 1963 y 1999, de acuerdo con el Instituto Smithsoniano. Pero la versión con el virus "inactivo" que se inyectaba es la que se usa actualmente en Estados Unidos, debido a que en raras ocasiones, la gente desarrolla polio por la vacuna oral.

La mayoría de personas que tienen polio no presentan síntomas; los síntomas menores como dolor de las extremidades, fatiga y náusea afectan a más o menos del 4% al 8% de los pacientes, según los CDC. Menos del 1% de los casos llevan a que los pacientes queden permanentemente paralizados, normalmente en las piernas. Entre el 5% y el 10% de los pacientes paralizados mueren cuando sus músculos respiratorios también se paralizan.

Los seres humanos han estado viviendo con la polio durante miles de años, dijo el Dr. Stephen Cochi, un especialista en polio que trabaja con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades. Existe evidencia de que en el antiguo Egipto padecieron polio que paralizaba y que el virus incluso infectó a la realeza. Pero no fue descrita clínicamente sino hasta 1789.

Estados Unidos vio su primer brote de polio en 1894 en Vermont, con 132 casos, según el Instituto Smithsoniano. A medida que la población se volvió más urbanizada a inicios del siglo XX, ocurrieron más brotes. El presidente Franklin Delano Roosevelt contrajo la enfermedad en 1921, a la edad de 39 años.

Aunque no se desarrolló cura alguna, un aparato llamado "pulmón de acero" fue inventado para ayudar a que las personas que padecieran la enfermedad pudieran respirar. El paciente se acostaba en una cama dentro de un tanque cilíndrico, y la máquina ayudaba a que algunas personas pudieran respirar de nuevo por su cuenta. Este aparato tenía un costo de más o menos 1,500 dólares en la década de 1930... aproximadamente lo que una casa hubiera costado en ese entonces, según el Instituto Smithsoniano.

Eso sí, hasta que la vacuna entró en escena.

En 1979, se declaró que la polio había sido erradicada en Estados Unidos. Pero la campaña de vacunación no cesa.

"En Estados Unidos, donde si bien ya no hay ningún problema, aún queremos que la población esté protegida", dijo Michael Katz, asesor principal y director médico interino de la fundación March of Dimes.

Los niños deberían recibir cuatro dosis de la vacuna con la forma inactiva del virus de la polio, puesta como inyección, a las edades de 2 meses, 4 meses, de 6 a 18 meses, y de 4 a 6 años, según los CDC.

La mayoría de adultos estadounidenses fueron vacunados cuando eran niños y no necesitan otra dosis. Pero las personas podrían necesitar protección adicional si viajan a países que se encuentran en alto riesgo, si manejan especímenes del virus de la polio en un laboratorio o si tienen contacto cercano con una persona que tiene polio.

La polio principalmente se propaga de persona a persona —al toser o estornudar— o por medio de la contaminación fecal. Las partículas son lo suficientemente grandes como para que el riesgo de contraer polio en el aire sea momentáneo, y en una superficie como un escritorio o una silla, puede durar una hora o dos. Pero en las aguas residuales, puede durar semanas o incluso meses.

La polio es el próximo candidato probable para la erradicación de enfermedades, dijo Cochi.

La única enfermedad infecciosa que los humanos han erradicado es la varicela. Al igual que la polio, era una enfermedad viral que se transmitía de persona a persona e infectaba a todos si no había vacuna.

Sin embargo, una gran diferencia es que la varicela tiene síntomas característicos obvios: fiebre y una erupción. La mayoría de personas que tienen polio no presentan síntomas en absoluto, o los síntomas son muy débiles. En promedio, uno de cada 200 pacientes experimenta parálisis.

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